martes, 5 de mayo de 2009
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Abordemos el tema pasando por un historial critico de situaciones que conforman la profesión contable, la educación de muchas facultades de contaduría a nivel nacional han proyectado sus programas al estudio de la historia de la contabilidad desde sus comienzos, progresos, aciertos y desaciertos; llevando al alumno a revestir sus ideas en un proceso numérico e histórico, procurando que el alumnado sólo acredite unos logros universitarios para su graduación. Cercenando el análisis como parte integrante del estudio de la contabilidad.
Vemos como los profesionales que se gradúan de las universidades para que sean los productores de renta en cualquier organización, sólo se apegan a los números sin profundizar en los elementos alternos que se deben tener en cuenta para profesionalizar cada día con mayor énfasis a la contaduría; para que simplemente dejemos de ser el productor numérico detrás de un escritorio, para pasar a descifrar el desarrollo sostenido de la organización.
Observamos como nuestros propios compañeros de profesión sin precisión en sus consideraciones, lastiman, hieren, e incapacitan al conocimiento contable, y se proclaman como contadores públicos, sin analizar un horizonte de trabajo para los que vienen en el proceso de aprendizaje, y porque hago énfasis en este sentido, debido a la clase de honorarios que muchos de nosotros cobramos por nuestras actividades profesionales, que en la mayoría de las veces son irrisorias para el volumen de tareas que se deben efectuar en las organizaciones. Pensamos de manera egoísta, sin observar que todo el mercado contable se marchita, porque nuestro trabajo es valorado de forma paupérrima, sin proporcionarle la integridad y la sensatez necesaria para llevar la profesión al umbral que se merece.
Somos los únicos profesionales fuera de los notarios que podemos brindar fe pública sobre nuestras acotaciones, y sin pensar en este hecho nos rendimos ante nuestros clientes con mínimas dadivas que ni siquiera alcanzan para un programa contable licenciado. Somos simplemente mecánicos del número, imprecisos, y sin ideas, acorralados en listados de papel o en archivos planos que sólo nos permiten compulsar cifras.
Además los cargos de dirección que nosotros deberíamos apropiar por nuestro direccionamiento profesional, son ocupados por otra clase de profesionales que nada tienen que brindar sobre el conocimiento contable y financiero, sin demeritar ninguna profesión. Nosotros los contadores deberíamos ser los directores financieros, los subgerentes, los gerentes de cualquier clase de organización ya sea pública o privada. Pero en las estructuras de las mismas casi ni estamos en el organigrama, en las asambleas ni nos nombran, porque sólo somos herramientas del número.
Mientras abogados, ingenieros civiles, ingenieros de sistemas, por nombrar sólo algunos, son nuestros jefes; simplemente por que obtienen una especialización en gerencia o en finanzas, y nosotros cada día quedamos más aislados dentro del proceso de desarrollo organizacional, pues muchos de nosotros prefieren mecanizar su actividad, tener un trabajo estable, sin proyección, por pereza mental, las especializaciones son mínimas, sólo nos acogemos a actualizaciones tributarias sin profundizar en el conocimiento contable, y en las innumerables alternativas que tenemos para nuestro crecimiento profesional y personal.
Es preciso promover un cambio certero en la forma de ver la profesión, estamos en un período importante de crecimiento profesional, ya que las crisis se deben tomar como oportunidades, y en la actualidad el mundo afrenta una crisis que para nosotros puede ser la mayor oportunidad de demostrar cuanto valemos para las organizaciones, y la contaduría pública en todos sus rasgos debe enfocarse al crecimiento de las organizaciones, de la economía; somos los llamados a incentivar la dinamización total de los sectores productivos, en nuestras manos esta la capacidad de crear valor agregado en las organizaciones, es hora de que nos vean como los profesionales que desarrollan, que innovan, que proyectan, que discrepan e imponen ideas para forjar los procesos.
Es el momento de revalidar nuestros conceptos sobre el valor de la profesión debemos tener estándares nacionales, que nos permitan cobrar por nuestros servicios, ya sea de asesoría, de revisoría, de auditoria, o cualquier otro procedimiento que tenga que ver con el conocimiento contable, con valores mínimos y máximos, pues nosotros conocemos cual es el valor de la empresa, y por eso mismo debemos hacer valer nuestra profesión.
Es un clamor al conglomerado contable para que direccionen sus apreciaciones sobre el costo de ser profesional, de velar por el crecimiento asiduo de la contabilidad en todos sus órdenes, que ese desplazamiento que se presenta sobre los contadores sea segado de raíz y podamos permanecer y ascender como los creadores productivos de las organizaciones.
Es un llamado a no quedarnos atrás sobre los procesos cambiantes de cada día, tenemos retos para afrontar en los cambios globales, debemos capacitarnos en todo lo concerniente a desarrollo organizacional, normas nacionales y estándares internacionales, modificaciones en la presentación de estados financieros, razonamiento mas allá de las cifras, que sean más explícitos para los clientes internos y externos de las organizaciones.
Es el momento de perfilar nuestra carrera como la panacea del saber lógico del desarrollo de las organizaciones. Que permita que la profundidad de nuestras aseveraciones, sean vistas y tomadas como parte integral del funcionamiento y desarrollo organizacional, social y económico.
CAMILO GIRALDO RENDÓN
CONTADOR PÚBLICO
UNIVERSIDAD DE MANIZALES
camilo_124@hotmail.com Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
DELEGADO REVISORIA FISCAL
DCP AUDITORES Y REVISORES FISCALES